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ACABADOS

ABUJARDADO

El abujardado es uno de los acabados más tradicionales; es un acabado rústico. Se aplica golpeando repetidas veces con una bujarda que va punteando y labrando la superficie de la piedra hasta dejarla con la textura deseada. Esta bujarda, manual o neumática, presenta diferentes números de dientes en proporción inversa al grado de rugosidad deseado. Proporciona una superficie de aspecto rugoso y homogéneo, con pequeños cráteres uniformemente repartidos de 1 a 3 mm de profundidad y anchura, que aclaran el tono general de la pieza tratada. Este acabado se puede realizar sobre granitos, mármoles, calizas o areniscas.

APOMAZADO
El apomazado es un acabado que se consigue mediante la abrasión con piedra pómez (de donde toma el nombre de apomazado), u otro abrasivo similar, con un procedimiento parecido al que se realiza para el pulido, pero sin llegar al brillo; de esta manera la superficie queda lisa pero completamente mate, por tanto el apomazado es el paso previo a conseguir el brillo; se aplica en piedras compactas, con un grado mínimo de dureza. Se utilizan en forma sucesiva abrasivos de grano progresivamente decreciente, no empleando los de grano más fino para que no tenga el aspecto espejado del acabado del pulido. Las máquinas empleadas suelen constar de varios brazos con cabezas con muelas abrasivas que giran con movimientos de rotación y traslación pendular sobre bancos fijos, a lo largo de la cadena del proceso. Para pequeñas superficies se efectúa manualmente por medio de muelas mecánicas con abrasivo. Se lleva a cabo en rocas que necesariamente deben poseer cierta compacidad y dureza, pero que no suelen admitir el pulido.

ARENADO

Se llama arenado al impacto de arena sobre la superficie que se desea tratar. Aunque suele ser utilizado para eliminación de óxidos o pinturas en mal estado, en nuestro caso es utilizado como acabado superficial de revestimientos. Es un acabado rústico, también llamado granallado, rugoso y fino que permite entre otras cosas, redondear aristas. Consiste como decimos, en golpear la superficie de la piedra con arena de sílice o corindón, impulsada por aire a través de una boquilla que dispara la arena contra la superficie a tratar. En función de la presión que se le aplique a esta arena, la piedra presentará un punteado más o menos profundo, y siempre resaltando un poco el color de la piedra.

SERRADO

El serrado de la piedra deja la superficie de esta muy plana, bastante lisa, pero con cierto aspecto áspero, notándose ligeros surcos y ondulaciones paralelas y rectas dejando ver la dirección que ha seguido el serrado de la pieza. De todos modos, hoy en día se utilizan telares que dejan la superficie de la piedra muy lisa. La piedra adquiere un aspecto uniforme y mate, algo difuminado; lo que hace resaltar la procedencia natural del material.

PARTIDO
El acabado partido o rachado (en galego), es un acabado que presenta el aspecto natural del corte de la piedra al abrirla de forma manual con cuñas, aunque hoy en día este proceso tambien se realiza con maquinaria hidráulica que rompe la piedra mediante la presión de unas cuñas alineadas. El corte se consigue por el mismo procedimiento que el lajado pero en este caso se aplica a rocas no lajosas. Normalmente se hacen estos cortes aprovechando algún plano de debilidad de la roca como pueden ser las orientaciones minerales en el caso de los granitos. Con todo esto se consigue un relieve más acentuado, irregular y rugoso. La piedra con este tipo de acabado se utiliza desde la construcción de viviendas, hasta la confección de adoquines u otras piezas destinadas al levantamiento de muros.
FLAMEADO
El flameado podríamos decir que se trata de un acabado exclusivo del granito, dejando una superficie muy rugosa, de aspecto vítreo con una tonalidad más viva que el serrado pero sin llegar al contraste que conseguimos con el pulido. El flameado es un tratamiento térmico efectuado a alta temperatura en la superficie de las rocas graniíticas, aplicando sucesivamente una llama con 45º de inclinación, mediante una serie de mecheros, sencillos o múltiples, de oxiacetileno que consiguen alcanzar una temperatura de 2800ºC. Se suele aplicar a las tablas de granito procedentes de los telares, que pasan por la mesa en la que se aplica este proceso a las caras superiores. Solamente en grandes superficies, nunca a bordes ni ángulos. Al paso de la llama sobre la superficie de estas tablas serradas, se produce un shock térmico que hace que se desprendan finas esquirlas y lajillas del granito. El resultado obtenido es una superficie con cierto relieve, rugoso, algo craterizada, que proporciona un aspecto rústico sin dejar rastro del tratamiento que se le ha aplicado al granito como por ejemplo manchas.
PULIDO
El acabado pulido es el más lustroso. La superficie queda totalmente plana, lisa, brillante, con los granos acusados y el tono algo oscuro y contrastado, exaltando al máximo el color. Dado que se trata de un acabado denominado de poro cerrado, le otorga a la piedra una mayor resistencia al ataque de agentes externos, además pueden aplicarse tratamientos superficiales que proporcionan una mayor protección. El tamaño del poro en el granito nunca se llega a cerrar completamente, pero con el pulido este tamaño se reduce al mínimo. En el caso del granito es muy recurrente debido a la cristalinidad del material. El pulido se consigue mediante procedimientos de abrasión, pasando por diferentes granulometrías cada vez más finas dando a la piedra un aspecto brilloso. Hoy en día lo más utilizado es el abrasivo diamantado, que permite unos resultados espectaculares con menor esfuerzo, es decir, un mejor acabado unido a unos costes más reducidos.

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